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Jardín orgánico en Boadilla

Los principios de concepción intentan explorar las cualidades intrínsecas de cada uno de los espacios, buscando establecer coherencia entre las distintas zonas, teniendo cada una, una vocación propia para los distintos usos. De esta forma, la localización de la parcela en una urbanización y un perímetro muy definido, nos dan un terreno libre de cargas y disponible para actuar con total libertad, al mismo tiempo que se dota a cada espacio con una capacidad de uso, acorde con su localización y la imagen que la propiedad quiere transmitir al conjunto. Un aspecto fundamental a considerar además de la estética, es la capacidad de uso de la que se pretende dotar a estos espacios. La geometría que va a definir los espacios parcela de forma intrínseca el espacio creando y confinando las zonas de uso. La distribución de las formas y su interconexión, nos permite utilizar el jardín libremente creando zonas de tránsito entre las zonas de uso mediante escaleras o rampas a la vez que se deja el paso libre entre las mismas. Cada polígono nos da una idea del uso pero no lo restringe, creando así la huerta, el chill out, la terraza, o el muro pantalla. El material vegetal es en su totalidad compuesto por especies adaptadas a las condiciones climáticas, ya sean especies autóctonas o alóctonas, de forma que se pueda garantizar el mayor éxito en su implantación, reduciendo de esta forma los cuidados y costes de manutención. Además se utilizarán todas las plantas preexistentes en el jardín, ya sea en su ubicación actual o en otra localización mediante transplante. Como ya se ha comentado, la arquitectura juega un papel muy importante en la definición de las formas y la distribución, de tal manera que, respetando la presencia del edificio se pretende dar cierto movimiento al jardín mediante planos inclinados y extrusiones con esquinas curvas para dar una leve sensación de dinamismo sin transmitir desequilibrio.

Jardín privado

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